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Así afecta la soledad en las personas mayores

4 de junio de 2018
la soledad en las personas mayores

La vejez es la última etapa del ciclo vital en la que ocurren grandes cambios en el entorno de los mayores. Es un periodo de adaptación que supone una ruptura con la vida anterior y en el que aparecen nuevas condiciones físicas, psicológicas y sociales.

Durante la vivencia del cambio y adaptación, surgen situaciones que pueden desencadenar el sentimiento de soledad en nuestros mayores. La soledad causa un importante impacto emocional que produce malestar provocado por la sensación de falta de afecto y compañía, sentimientos de rechazo o incomprensión. Es un factor de riesgo para la depresión, el deterioro cognitivo y la mortalidad entre las personas mayores.

Según el literato Jean-Louis Dubut de Laforest, existen tres crisis asociadas al envejecimiento que favorecen este sentimiento:

Crisis de identidad: la vivencia de pérdidas sentimentales como la muerte del cónyuge, la independencia de los hijos o la disminución de relaciones sociales pueden favorecer el deterioro de la autoestima y la aparición de depresión.

Crisis de autonomía: con el deterioro del organismo las personas mayores se sienten más vulnerables por la aparición de problemas cardíacos y digestivos, trastornos en el sueño, y lo que más destaca en los estudios sobre la vejez, el ‘‘sentimiento de inutilidad’’ al ver que ya no son capaces de desenvolverse en las actividades cotidianas como antes debido a la disminución de la fortaleza física.

Crisis de pertenencia: la salida del mercado laboral, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de las relaciones sociales son algunos ejemplos de experimentación de pérdida de roles y de grupos afectan en la vida social.

Los efectos en personas mayores son más directos y negativos, puesto que la capacidad que tiene el organismo para soportar y adaptarse a los cambios es menor.

En España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de personas mayores que viven solas asciende a la cifra de 1.853.700. El 72,2% de ellas son mujeres y el 42% tienen más de 85 años.
La combinación de circunstancias como la soledad, falta de interacción social, desarrollo de enfermedades, situación social o bajos ingresos tienen consecuencias indeseables para la salud y el bienestar de las personas mayores lo que puede conducir al aislamiento social.

Este incremento de personas mayores que viven solas ha causado una gran preocupación y gracias a la sensibilización de la sociedad ante este problema, se han desarrollado terapias y recursos de prevención y control de la soledad que ayudan a detectarla, tratarla y prevenirla.

Mantener ocupados a los mayores durante gran parte de su tiempo libre con actividades dinámicas que les ayude a tener actividad en su día a día o formar parte de un grupo de amistades con el que poder compartir experiencias y realizar estas actividades podrían ser de gran ayuda para combatir y prevenir la soledad.

Según un estudio realizado por del Dr. De Ussell, la soledad se previene o supera cuando se realizan actividades que eviten y anulen los pensamientos que la generan, sobretodo si estas actividades fomentan el mantenimiento de las relaciones sociales y familiares.

La familia también ejerce un papel fundamental, puesto que son el principal soporte de los mayores. Esperan poder contar con sus hijos y familiares en el caso de sentir dependencia y necesitar ayuda para las tareas cotidianas.

Facilitarles toda la atención y ayuda que ellos solicitan no siempre es fácil, puesto que en muchas ocasiones la familia no dispone del tiempo suficiente para poder atender sus necesidades adecuadamente.

Por ello, una solución a esta falta de tiempo es contar con la ayuda de personal especializado que se encargue de realizar las tareas que la familia no puede y, que además, acompañe y haga más fácil la vida de nuestros mayores. Atención personalizada, cobertura 24 horas y calidad de cuidados son algunas de las ventajas que aporta un cuidador de ancianos en el hogar.